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Haz una prueba... teclea en cualquier buscador "mayores de 45" y verás que todas las referencias que aparecen, o tiene que ver con sexo (maduritas y maduritos) o con parados de larga duración. Es evidente que los parados mayores de 45 merecen nuestra atención como los más desafortunados de entre los nuestros. Pero ¿donde se dice algo de los millones de trabajadores cuarentones que sostienen la economía de este país?

 

Las mayores trabas a la contratación de mayores de cuarenta años vienen dadas por una serie de “rancios” estereotipos; las personas mayores son renuentes a los cambios; son lentos para aprender cosas nuevas; pueden no estar a la altura, pueden rendir menos, ser menos dinámicos, … o tener problemas de salud. Pero… ¿Quien identifica estos estereotipos con quienes cumplen los 40 en el siglo 21?

 

Con 40 años, uno se encuentra en plena edad adulta, es un trabajador experimentado, con un perfil laboral muy estable y, posiblemente, con nuevas metas profesionales.

 

El mayor de 40 años no despega; o está en "vuelo transoceánico" o está "aterrizando" y puede aportar valiosa información y valiosas experiencias recogidas durante “años de vuelo”.

 

La experiencia laboral es precisamente lo que nos permite adaptarnos a nuevos ambientes laborales, trabajar de forma individual, integrarnos al equipo e incluso dirigirlo. Ya hemos experimentado las diferentes interrelaciones personales y sabemos desenvolvernos mejor en según que ambientes de trabajo.

 

Concretamente, los españoles mayores de 40 años tienen una vida socio laboral estabilizada mayormente. Tienen una amplia formación y experiencia profesional fruto de una larga trayectoria laboral. Altamente especializados, están acostumbrados a integrarse en equipos de trabajo y/o puestos “sensibles” de la empresa. Una gran parte se considera “experto” en su trabajo y piensa que están infrautilizados profesionalmente. (Tiene guasa lo de que los mayores son “lentos para aprender”, somos la generación mejor preparada -en función del grado de instrucción y del número- que ha habido en nuestro país, en el 89 se produjo el mayor numero de matriculaciones universitarias, de nuestra historia).

 

Muchos de los mayores de 40 años se apuntarían a una mejora de empleo; les gustaría cambiar de trabajo para mejorar o cambiarían de trabajo si eso le supusiera una mejora.

 

A muchos les encantaría marcarse nuevas metas profesionales o laborales pero no pueden hacerlo abiertamente porque no quieren arriesgar lo que ya han alcanzado, y como los procesos convencionales de búsqueda de una mejora de empleo podrían volverse en contra del propio interesado, muchos viven atenazados ante la idea dar con ello, una imagen equivoca en su entorno sociolaboral más inmediato. La existencia de compromisos y cargas socio económicas que no pueden, ni quieren ignorar, les impide dar el salto. Solo si es seguro o si es mejor, o más interesante, o más conveniente…

 

Creemos que ya ha llegado el momento de acabar con estos estereotipos “interesados” que nos impiden, en gran medida, hacer valer nuestra experiencia laboral como un bien que merece el reconocimiento y la retribución adecuada.

 

Lo curioso es que hay muchas empresas que buscan profesionales con este “perfil específico” (y lo interesante es que la demanda de este perfil va a ser una tendencia en alza en los próximos años). Las empresas, cada vez más, buscan profesionales mayores de 40 años, con amplia experiencia, estables, responsables, trabajadores y de confianza; con capacidad de decisión y de dirección… pero no los encuentran; Y no los encuentran, precisamente porque no están a la vista, ni pueden hacer público su deseo de dejar su actual empresa para mejorar.

 

La única vía para conseguir acceder a estos trabajadores es: la recomendación personal, el contacto a través de terceras personas, o la contratación de una empresa de selección, con los costes que ello conlleva. Fijaos en la cantidad de puestos “sensibles” de empresa que acaban cubriéndose por “enchufe” en lugar de por “experiencia” debido a la inexistencia de esta vía de comunicación, de este punto de encuentro entre el trabajador experimentado y la empresa.