Oct 10

Demasiado jóvenes para resignarnos y demasiado mayores para empezar de cero. Aparentemente, lo tenemos crudo, y sin embargo somos una generación a la que se le puede sacar mucho partido. Inmersos en la década de los cuarenta, hemos afrontado -me atrevería a decir que, con éxito- el reciclaje al que nos ha obligado la era tecnológica y ya no somos analfabetos funcionales ante un ordenador o cualquier otro aparato con más de dos botones, de esos que en teoría funcionan para facilitarte la tarea y en realidad a menudo te complican la existencia. En general, tenemos demostrada experiencia profesional y personal, sabemos manejarnos y no nos asustan el trabajo ni las dificultades, porque ya entendimos que la suerte también se gana.






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