Sep 05

 

Jóvenes, preparados e improductivos. ¿Qué pasa con la generación Y?

 

Acostumbrados como estamos a etiquetar cuanto nos rodea para sentirnos más seguros o afianzar nuestros esquemas mentales y/o vitales, las personas que han nacido en un mismo periodo de tiempo no se libran de ser clasificadas, obviando, claro está, las circunstancias concretas de cada una. Recientemente ha sido noticia la Generación Y, o sea, los veinteañeros; concretamente los nacidos a partir de 1982, porque son los menos productivos, según un informe de la consultora Proudfoot Consulting, que refleja las opiniones de 1.500 directivos de 15 países.

Un dato que, además de ser sintomático de que algo falla, desmonta el tópico del “joven que se come el mundo” cuando se incorpora al mercado laboral. En este caso, España no va a la zaga de otros países: el 17,7% de los ejecutivos entrevistados aseguran que sus trabajadores nacidos a partir de 1982 son los que tienen un índice de productividad más bajo; con un rendimiento por hora inferior a la media mundial.

 

Los más productivos en el trabajo son, en cambio, las personas de la Generación X, los treintañeros, o sea, los nacidos entre 1970 y 1982, mientras que los cuarentones, los baby-boomers, se sitúan a caballo entre ambas generaciones, aunque superan en rendimiento laboral a los veinteañeros.

 

Es verdad que el patio está como está; que meter cabeza en el mercado laboral es difícil, que hay contratos precarios, que la mayoría de las empresas no están por la labor de formar a sus empleados y que la titulación universitaria ha perdido enteros (un 30% de universitarios trabaja en empleos inferiores a su cualificación). Pero, si las nuevas generaciones son uno de los pilares de cualquier sociedad y saltan de una empresa a otra sin poner el huevo en ninguna ¿hacia dónde vamos?

 

Más allá de que el rendimiento de un trabajador sea difícil de medir, que lo es, me pregunto qué hay de la disciplina, de la vocación profesional, del espíritu de sacrificio, de la motivación de luchar por conseguir lo que uno se propone, del valor de trabajo o de la recompensa de hacer las cosas bien por el simple placer de hacerlas bien. 

 

Y me viene a la mente una excepción que confirma la regla, y no por sus aptitudes físicas, sino por su filosofía de vida. ¿Acaso nuestra forma de desenvolvernos profesionalmente no refleja cómo somos? Esa excepción es Rafa Nadal, elevado a la categoría de héroe por méritos propios, que pertenece a la Generación Y (¡como lo oyen!) y al que definiría como un Dios terrenal.

 

Toni Nadal, su tío, entrenador e incluso me atrevería a decir su otro yo, le dio la receta para caminar por la vida, que no para triunfar. Algo tan sencillo como saber conjugar el verbo aguantar. “Yo me aguanto, tú te aguantas, él se aguanta…” No hace falta seguir. 

 

En una de sus entrevistas, publicadas este verano a raíz del ascenso imparable de su sobrino, lo explicaba de forma breve y clara. “Aguantarse es lo que no hace la gente hoy en día; la gente es menos sacrificada, todo son pegas. Eso es lo que intento transmitir a Rafael. Se morirá un familiar, te dejará tu novia y te tendrás que aguantar. Eso se tiene que entrenar (…) es fundamental para ser más feliz y mejor persona. Yo creo que a la felicidad se llega antes por el trabajo y la disciplina”. Sobran las conclusiones.

 

Almuñécar

 

 

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9 Respuestas a “DIME CUÁNDO HAS NACIDO… Y TE DIRÉ CUÁNTO PRODUCES”

  1. Yoriento Dice:

    La cuestión es qué fue primero, el huevo, la educación laxa recibida y la precariedad que se sufre, o la gallina, esa actitud que les hace ser menos productivos y sin interés por cambia el mundo. La cosa es complicada, no? :-)

  2. yabu Dice:

    Igual los veinteañeros son más espabilados, porque se esfuerzan menos y ganan lo mismo. Creo que han descubierto que el rollo ese de aguantarse que nos vendieron en su día no vale para nada.

  3. Senior Manager Dice:

    En lo que respecta a las empresas, en donde la población de empleados ya empieza a ser mixta (Y, X, boomers). Tendrán que comenzar a idear planes de formación para poder cubrir las deficiencias técnicas e integrales de los empleados pertenecientes a esta generación, de forma de poder adaptarlos al funcionamiento normal de las mismas para que no entorpezcan su actual desempeño o las hagan retroceder en materia de productividad o innovación.

    La clave está entonces en cómo acercarse y dialogar con esta generación, lo cual aún no está definido, debido a la volatilidad sentimental con que afrontan sus problemas y a la fijación de tendencias incomprensibles ligadas a los efectos de seguimiento de masas; es decir, “yo lo hago porque los demás lo están haciendo”.

    SM

  4. Miguel Dice:

    Lo mismo se decía de los babyboomers cuando teníamos 20 años y nos juzgaban ojos mucho más severos… nosotros tampoco estábamos contentos con lo que nos encontramos al incorporarnos al mundo laboral, pero como dice Almuñécar y Toni Nadal, sabíamos conjugar el verbo aguantar mejor que los veinteañeros de hoy.

  5. almuñécar Dice:

    Si además de tener volatidad emocional, como apunta Senior Manager, la Generación Y actúa en función de lo que hace el grupo el panorama es aún peor. ¿Qué va a pasar con las futuras generaciones de niños y adolescentes sobreprotegidos, mimados y que crecen en una sociedad capitalista y consumista en la que prima el valor de lo inmediato?

  6. Juan Martínez de Salinas Dice:

    Creo que la clave esta en la falta de capacidad y ganas de aguantar por parte de las nuevas generaciones porque están acostumbradas a conseguir todo de forma fácil y en el momento que encuentra un dificultad tiran la toalla porque no les interesa superarse porque lo ven una perdida de tiempo.

    Obviamente no se puede generalizar y depende mucho de lo que se les inculque en sus círculos más cercanos marcándoles cual es el camino correcto.

    Las cosas cuestan mucho conseguirlas y hay que aguantar las dificultades que surjan para llegar a la meta esperada.

  7. SuKi Dice:

    Bueno, pues aquí llega una representante de la generación Y (de la hornada del 84) y, cómo no, duele oír esas cosas de nuestra generación. Creo que el problema no está tanto en nosotros como en la situación.
    En mi caso particular he sacado siempre mis estudios (con una situación económica normalita en casa), me he sacado mis dos carreras (con beca y aprobando siempre) hincando codos y a la vez dando clases particulares para poder costearme gastos y, actualmente preparo oposiciones mientras sigo dando clases y lo que haga falta.
    Creo que generalizar siempre fue algo que no me gustó, pero en lo que es fácil caer… las estadísticas están llenas de casos aislados, pero sólo se juzga la media.

    Un saludo :)

  8. Carol Dice:

    Yo, al igual que Suki, pertenezco a la Generación Y y tampoco me identifico con lo que se cuenta sobre nosotros. Es más, casi todas las personas que conozco de esta generación estarán en desacuerdo con esta generalización. Siempre hay excepciones, generalizar es malo.
    Para leer más sobre generaciones: http://empleo.universiablogs.net/tag/generacion-x
    Un saludo.

  9. Miguel Dice:

    Cuando nosotros teníamos vuestra edad se decía lo mismo de nuestra generación y por supuesto, no estábamos de acuerdo. No hay que darle más importancia.

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