
Cuando hace algunos meses alguien me habló de Perros Viejos respiré con alivio. Me alegré de saber que en nuestra generación hay otras personas que tratan de hacerse oír en un océano de silencio. Es curioso que la generación más numerosa de nuestra historia parezca que no existe. Somos muchos, muchísimos, pero curiosamente somos invisibles y da la sensación de que hemos aprendido a vivir con ello.
Durante años nos dijeron que había que encontrar un trabajo “de verdad” para ser alguien de provecho. Para conseguirlo hicimos carreras “serias”, nos “apuntamos” a todos los masters habidos y por haber e incluso fuimos capaces de movernos por el mundo con el inglés que aprendimos en el colegio y un poco de Follow Me de La 2. Casi llegaron a convencernos de éramos la generación mejor preparada de la historia. Mucha coba y poca chicha.
Pero de pronto, como si hubiésemos sufrido una mutación, nos hemos vuelto invisibles. De repente, como si no fuesen capaces de ver lo que tienen delante, los “expertos en personas” y demás fauna de RRHH se empeñan en que hay una crisis de talento y que ya no hay compromiso. Al mismo tiempo para los políticos y periodistas solo hay una generación de trabajadores. Incluso han acuñado nuevos términos como el de “mileuristas” y ahora de “baby losers” para referirse a los profesionales más jóvenes.
Los que nacimos en los 60 y 70 hemos desaparecido en combate. No estamos en el escáner ni en el radar de los cazadores de talento. Quizás se han creído el dicho de “a perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos” y simplemente nos han eliminado del disco duro. Durante algún tiempo, gracias a Douglas Coupland, fuimos la generación X. Supongo que la X será por lo de la incógnita. Hoy no somos ni eso.
¡¡Ehhhh!!, ¡¡Hola!! ¿Hay alguien ahí? Los que íbamos al colegio cuando murió Franco no nos hemos vuelto gilipollas de pronto. No nos ha atacado un virus, ni hemos sido abducidos de golpe. Llevamos toda nuestra puta vida luchando, aprendiendo, aguantando y por supuesto pagando impuestos y echando más horas que un tonto para sacar adelante a empresas para las que solo somos recursos. Y durante todo este tiempo apenas hemos avanzado nada. Nuestra generación es como los personajes de La Fuga de Logan o de Blade Runner, individuos que pasan la vida trabajando hasta que un día alguien nos “retira”.
Somos víctimas de lo que alguien llamó, El Síndrome del Príncipe Carlos (o Felipe). Como estos miembros de las casas reales, somos profesionales que nos hemos estado preparando y trabajando durante toda nuestra vida pero que jamás podremos reinar y si lo hacemos seremos demasiado mayores o estaremos demasiado cansados para disfrutar. Cómo ellos, nos hemos visto obligados a hacer demasiadas cosas “que hay que hacer” porque forma parte de un guión no escrito pero admitido. Nos hemos tenido que casar con “empresas-princesa” atractivas por fuera pero que nos han sido infieles desde el primer momento. Hemos tenido que tragar demasiado. Primero por nuestros padres y luego por nuestros hijos. Pero ya está bien.
Habrá que hacer sacrificios, habrá que echarle valor, habrá que prescindir de las vacaciones en Marina D’Or, pero nos quedan 20, 30 años de vida profesional y esto no puede seguir así.
Podemos y debemos hacernos visibles.
Debemos ser capaces de crear redes entre nosotros.
Tenemos los medios para demostrar que el talento no solo no falta sino que nos sobra.
Contamos con una memoria y unos valores comunes.
Lo quieran o no, somos los que estamos sacando adelante a las empresas de este país a pesar de sus directivos.
Debemos hacer valer nuestra marca, debemos dejar huella en lugar de dejar que otros nos la pongan en la frente.
Somos Perros Viejos, pero no estamos muertos. Ni mucho menos.
Etiquetas: Andrés Pérez Ortega, baby boom, cambio generacional, Marca Propia, PerrosViejos, talento profesional






4 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 19:20
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4 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 20:29
No me encuentro entre los que nombras, pero llevas mas razón que un santo. Me uno a vosotros. Si somos muy viejos, por viejos; si muy jovenes, no tenemos experiencia; y si se esta en medio, sois invisibles.
Me uno a tu causa Suerte
4 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 20:30
Pienso que igual se trata más de un cambio de paradigma del empleo que generacional, o se trata de una generación a mitad de camino en este cambio, los más viejos mantienen sus empleos en vías de extinción y los más jóvenes entran en el nuevo juego.
Saludos.
4 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 23:54
Muy bueno, Andrés. Hay que decir las cosas claras. Muchísimas gracias.
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6 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 08:51
Un artículo con toda la verdad por delante… aun soy joven però he podido pasar por varias empreses de las que comentais (muchas horas, muchas exigencias, no reconocimiento de la labor, etc) y luego se quejan de que no tenemos compromiso , vaya tela…
Prefiero ser un “pequeño emprendedor” que ser un “gran trabajador”, por que a fin de cuenta lo que hago lo hago para mi y no para una “gran empresa” que a la mínima de cambio prescinde de mi ..
saludos y animos.
6 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 14:17
Andrés, has estado sembrado. Como siempre.
Los de la Generación X somos como Teruel: existimos.
Lo que tenemos que hacer para mejorar nuestra visibilidad es eliminar del mercado a todos los de RRHH, que para empezar nos insultan considerandonos recursos. Un recurso es el puto ordenador que uso para trabajar.
6 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 14:47
Pues muy bien dicho. Sólo recalcar lo que dices respecto a buscarse las habichuelas por uno mismo, y no buscárselas a otro. Es duro y yo apenas llevo un año con una locura semejante, apenas en sus primeros balbuceos y todavía lleno de miedos. Pero hay que ver lo bien que se siente uno construyendo algo propio.
6 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 15:41
De nuevo repito lo de siempre. Creo que no digo nada que todos pensemos.
6 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 17:45
Ese es un problema que tenemos, que aunque todos pensemos lo mismo, no lo decimos…
6 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 17:58
… y el que no llora no mama.
Las cosas no pasan por que las pensemos. Pensar no es lo mismo que decir o hacer.
Ahora es el momento de decir y de hacer, por eso: Muchas gracias otra vez.
6 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlinl 2008 a las 19:44
Efectivamente, el ser sólo un recurso para las empresas, en vez de una persona con sus defectos y virtudes es un error; pero a los empresarios no les entra en la cabeza, sólo les importa que les cuadren los números y eso de mimar y fidelizar a sus empleados les suena a chino. ¡Qué equivocados que están! No es más inteligente cuidar a tu plantilla para que vayan más felices al trabajo y así rindan más. En fin… que sí, algo hay que hacer y sí ya está bien de callarse, sobre todo, si con el silencio uno se envenena.