Abr 29

Paradojas del Estado de Bienestar: cuanto más tienes más quieres y menos feliz eres

Quien más y quien menos tiene recursos y/o fármacos para sobrellevar o tratar el dolor físico; en cambio, ante el dolor del alma, del espíritu, el que subyace en lo más profundo de nuestro ser nos bloqueamos, sin saber qué hacer; vamos que a veces uno se siente tan perdido que ni siquiera tiene la lucidez para dar con la verdadera razón de su malestar.

El caso es que para afrontar las miserias de la vida diaria cada vez son más las personas que se inflan a psicofármacos, incorporándolos a su dieta como si fueran golosinas para endulzar sus desgracias. En los últimos diez años, el consumo de ansiolíticos, antidepresivos, tranquilizantes o somníferos se ha triplicado, según los datos del Ministerio de Sanidad. Porque uno de cada cinco españoles se siente frecuentemente nervioso, triste o atemorizado, sin ser capaz de encajarlo a pelo.

Eso, si nos fijamos en quienes acuden al médico o a la farmacia en busca de un remedio para su pesar. Otros, tres millones de trabajadores en España, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se enganchan al alcohol, el hachís o la cocaína, o a las tres sustancias, para soportar el estrés que les provoca su jornada laboral.

Me pregunto si la sociedad de los países occidentales, en los que está asentado el Estado de Bienestar, evoluciona o retrocede cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) avisa de que la depresión será en 2020 la segunda causa de discapacidad en esa parte del mundo que tan felizmente llamamos desarrollado (ahora la depresión es la quinta causa de discapacidad). Un mundo en el que el estrés ahoga hasta inutilizar al 30% de los trabajadores.

No veo explicación racional a tanto dato desalentador. O somos más débiles de espíritu o nos gusta engancharnos a la insatisfacción o tenemos cada vez menos tolerancia a la frustración. O las tres variables juntas. Al final va a resultar que la opulencia en vez de traducirse en seguridad, tranquilidad y paz de espíritu nos estresa y nos vuelve infelices.

Con un bombardeo constante de mensajes que equiparan felicidad a consumismo voraz y que inducen a llenar el vacío existencial con bienes y más bienes materiales, los países occidentales se han convertido en un semillero de personas perdidas en una eterna travesía hacia la felicidad.

Y la verdad es que no se me ocurre ninguna fórmula mágica (bueno, sí, pero creo que este foro no es el idóneo para revelarla…) para romper ese círculo vicioso de la insatisfacción que transforma a las personas en víctimas de sus neuras y las lleva a culpar a otros, a su empresa o al sistema de su malestar. 

Si efectivamente la organización del trabajo en los países occidentales nos conduce inevitablemente a un trastorno de ansiedad o depresión como vaticinan los expertos, ¿no deberían tomar cartas en el asunto políticos, empresarios y sindicatos para evitar esa pandemia sobre la que alerta la OMS? Porque, de lo contrario, más que de Estado del Bienestar, tendríamos que empezar a pensar en hablar de Estado del Malestar

 

Almuñecar

 

Etiquetas: Almuñecar, Almuñecar, estado del bienestar, estrés, trabajadores

7 Respuestas a “ENGANCHADOS A LA INSATISFACCIÓN”

  1. La comunidad Terra Dice:

    […] tan perdido que ni siquiera tiene la lucidez para dar con la verdadera razón de su malestar. Continuar leyendo » Archivado en: sociedad del […]

  2. Arrikitaum Dice:

    Almuñecar, cuanta razón tienes. El estilo de vida que se está imponiendo en los países “desarrollados” conduce inexorablemente a un malestar interior. Yo recuerdo cuando era pequeño un estilo de vida totalmente diferente al de ahora. Veo a mis padres hace veinte años, y recuerdo que disponían de tiempo libre para dedicar a la familia; aunque había menos dinero, la felicidad que me producía recibir un regalo o un juguete era mucho más intensa que la pudiera tener un niño ahora al que le regalaran cien juguetes; ir al kiosco a comprar golosinas no era algo que hiciera diariamente… es decir, mi generación no creció consumiendo, y nuestros padres no fueron en su mayoría grandes esclavos de su trabajo. Puedo decir que, en líneas generales, podía respirar felicidad y una cierta satisfacción en mi entorno.

    Sin embargo, desde que hemos copiado el sistema de los países que eran y son más poderosos que nosotros, resulta que se ha multiplicado la insatisfacción personal. Vivir para consumir y trabajar no da la felicidad. La vida es mucho más que eso.

  3. Dianuska Dice:

    Lo has explicado muy bien, Almuñécar, viviemos en la sociedad de la opulencia, pero no hemos conseguido ser más felices. Algo está fallando. ¿Nos daremos cuenta a tiempo de lo que es?

  4. Pimpollo Dice:

    Bonito , realista y objetivo relato…hacia dónde vamos???….Da miedo pensarlo ….. Cuando traes a un hijo al mundo todo esto te preocupa aún mas…con qué se van a encontrar ellos????. PArtimos de un enfoque erroneo que interesa a unos cuantos para beneficiarse de nuestro consumo y gasto en cosas que no necesitamos realmente…
    Enhorabuena por el artículo!!!

  5. Chapi Escarlata Dice:

    ¡Ay Almuñécar!, ¿que cuál es la solución? Follar más y querer más. Da mucho subidón y te hacer poder con todo.
    Miles de besos

  6. Juan Martínez Dice:

    Hola Almuñecar,

    Totalmente de acuerdo contigo.

    Felicidades por este artículo.

    Estamos en contacto.

  7. almuñécar Dice:

    Estoy de acuerdo con Chapi Escarlata. Querer y que te quieran, amar y que te amen es la solución para ser feliz y poder con todo. Eso es a lo que apunto yo entre líneas en mi artículo. Un saludo para Chapi Escarlata, que tiene un blog muy divertido en http://blogs.20minutos.es/chapiescarlata/

Mande un comentario