Brad Pitt tarda 20 segundos en ganar 1.000 euros y la presentadora estrella de la televisión en USA, Oprah Winfrey, sólo necesita un supiro (tres segundos exactamente) para hacerse con la misma cantidad. Lo he leído en un semanal serio, no es ninguna broma; pero para evitar depresiones innecesarias me reservo el contaros las horas que debe invertir un directivo medio en esta España nuestra para embolsarse 160.000 de las antiguas pesetas. Será la ley de la oferta y la demanda, pero el tema es un disparate que, además, genera cierta mala baba.
Como soy de esas personas que no se dan por vencidas ni cuando está claro que han perdido la batalla, porque enseguida empiezo a pensar en cómo vencer la próxima guerra, procuro no desmoralizarme más que lo justito. En esta línea, llevo meses estrujándome las meninges para dar con un sistema de trabajo que me permita obtener más rentabilidad económica sin aumentar la esclavitud que me imponen mis tareas profesionales. O sea, como dice un amigo mío que sabe de esto: “trabajar mejor para ganar más, en vez de trabajar más para ganar mejor”.
En realidad, no es que yo destaque precisamente por interesarme por el “vil metal” (papel moneda, en castellano clarito), pero resulta que se da una paradoja perversa. Me explico. En mi opinión, el bien más preciado que puedes comprar es el tiempo, la libertad para disfrutar de lo que realmente te gusta, pero eso es muy caro a no ser que tu gran pasión sea la vida contemplativa. Cierto es que, en algunos casos, cabe la posibilidad de reducir la jornada laboral para disponer de más tiempo libre, aunque lleve aparejada una disminución de tus ingresos, y ahí está la madre del cordero ¿para que quieres más asueto si no tienes un duro para hacer lo que te apetece? ya sea viajar, ir al cine o al teatro, apuntarte a un curso, salir a cenar o navegar por Internet a una velocidad digna. Por el contrario, si mantenemos el ritmo de curro, aunque tengamos el dinero suficiente para permitirnos lo anterior lo que nos falta es tiempo para entregarnos a menesteres tan placenteros. Lo que decía antes, una perversidad.
Ahora se ha puesto de moda no acumular. La tendencia de futuro para vivir mejor implica, según promulgan los que marcan estilo, alquilar en vez de comprar; intercambiar libros y no dejarte una pasta en comprarlos (y de paso ahorras espacio); grabar los cds; las reuniones de amigos en casas particulares… en fin, una serie de opciones que está por ver si son más o menos económicas, pero probablemente simplifiquen la vida.
En cualquier caso, como a mí no me soluciona la papeleta, continúo erre que erre, pensando en cómo llevar a la práctica eso tan manido de compaginar el trabajo y el placer en una misma semana, porque soy partidaria de marcarse metas a corto plazo. Estimulan más y requieren menos voluntad. Así pues, insisto en que lo ideal sería cobrar lo mismo por menos horas. De momento, sólo se me ocurre apostar por la originalidad, la creatividad, el rendimiento y la planificación. Pero sigo en ello, por si se me enciende la bombilla con una idea genial.
No hay que desesperar, los que inventaron el juego del Trivial, por ejemplo, se forraron para los restos.
Susana Abia
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17 dEurope/Berlin Noviembre dEurope/Berlinl 2007 a las 19:41
[…] Una paradoja perversawww.perrosviejos.com/blog/20071117/una-paradoja-perversa/89 por elgore hace pocos segundos […]
19 dEurope/Berlin Noviembre dEurope/Berlinl 2007 a las 23:04
Debemos surfear por encima de las crestas de las olas….. yo no tengo perro…