
Cuando una subida en el escalafón huele a chamusquina…
Supongo que ya conocéis la “ley de Peters”, aquella que, más o menos, dice que dentro de un estructura organizada, todo individuo tiende a ascender hasta su máximo nivel de incompetencia; y que nos avisaba de que también puede uno salirse por “arriba” -como el que fue a cagar al campo y se cagó fuera-.
Más o menos, todos tenemos claro que quienes gozan de “poder”, o sea, del control sobre los demás y sobre si mismo, no siempre lo usan correctamente. Bueno, pues ahora sabemos, gracias a los profesores Rosa Rodríguez y Miguel Moya, del departamento de Psicología Social y Metodología del comportamiento de la Universidad de Granada, y del Profesor Vincent Yzerbyt, de la Universidad de Lovaina que cuando la persona está cualificada para ejercer un trabajo que conlleva cierta responsabilidad prefiere trabajar con personas competentes y sociables. Por contra, cuando la persona percibe que no esta cualificado para el puesto y que ocupa un lugar inmerecido, entonces tiende a rodearse de subordinados “incompetentes” con la supuesta intención de justificar el puesto “privilegiado” que ocupa.
Lo curioso del caso es que el jefe incompetente no tiene ninguna dificultad para percibir la “superioridad de un candidato a subalterno frente a otro” y lo más gracioso es que a la hora de seleccionar requieren mucha más información del competente que del incompetente al que finalmente eligen en mayor proporción.
Para los autores, el resultado del estudio publicado en la revista científica “Psicothema”, viene a respaldar otras investigaciones que apuntan que los individuos que sienten la necesidad de justificar su posición tienden a rodearse de personas menos cualificadas.
Si eres empresario, sospecha de los responsables de las diferentes áreas de negocio de tu empresa que se rodeen de incompetentes. Sobre todo si elige a “la ligera” su equipo después de haber desestimado a quienes parecían capacitados, tras exhaustivos interrogatorios casi de tercer grado.
Si estas buscando empleo o mejora de empleo, quizás esto te ayude a entender cómo es que aquel “tarugo” no te dio aquel puesto que “te venía como un guante” a pesar de la cantidad de tiempo que estuvo mareándote. Pero sobre todo esperamos que te sirva para dejar pasar esos ascensos que “te huelen a chamusquina”. Si, esos que ves que te vienen grande aunque según tu futuro jefe te lo llevas con la gorra; atención que igual el puesto que te están ofreciendo es el de “tragasables“. En el mejor de los casos tu jefe quiere alguien que no le haga sombra, en el peor quiere un chivo expiatorio.
Etiquetas: Empresas - incompetentes - jefes - Redacción - RRHH - selección de personal


7 dEurope/Berlin Noviembre dEurope/Berlinl 2007 a las 13:25
Interesantísimo artículo y en mi caso sumamente esclarecedor. Ahora bien, con ser un sitio web de gran interés y muy útil en cuanto a proporcionar lecturas como ésta, que nos puede ayudar a reflexionar y aun a plantearnos cuestiones antes no contempladas… ¡Necesitamos algo más!¿No creéis?¿Qué tal un foro, por ejemplo?
7 dEurope/Berlin Noviembre dEurope/Berlinl 2007 a las 13:34
Poc a poc, Luis. El foro llegará en su momento. Por lo pronto puedes dejar todos los comentarios y sugerencias que quieras aquí en el blog que tomaremos nota. Un saludo.
15 dEurope/Berlin Noviembre dEurope/Berlinl 2007 a las 17:16
[…] Rodearse de incompetentes tiene su justificaciónwww.perrosviejos.com/blog/20071103/rodearse-incompetentes/78 por elgore hace pocos segundos […]
11 dEurope/Berlin Abril dEurope/Berlinl 2008 a las 19:41
Excelente artículo.
Efectivamente los responsables incompetentes ven rapidamente a la gente valida y obviamente nunca los seleccionaran porque les quitarian el puesto en breve tiempo.
11 dEurope/Berlin Abril dEurope/Berlinl 2008 a las 19:45
Juan, empieza a haber otro tipo de empresarios afortunadamente:
http://www.perrosviejos.com/blog/20080303/tienen-las-empresas-corazon/185
6 dEurope/Berlin Mayo dEurope/Berlinl 2008 a las 22:08
Pues, sinceramente, me has quitado un peso de encima. Yo pensaba que me tenía manía, pero después de leer la entrada pienso agradecerle con una sonrisa que no me haya promocionado las tres últimas veces que tuvo la oportunidad de hacerlo. ¡Ironías de la vida!