Oct 27

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La “huella ecológica” es un termino acuñado en 1.996 por Mathis Wackernagel y William Rees partiendo de la idea de que cada unidad de materia y/o energía que consumimos requiere de una cierta cantidad de territorio para abastecernos de esos recursos y para asimilar los residuos generados. El valor didáctico del concepto de huella ecológica, muy vinculado al concepto de “biocapacidad” -y referido a la capacidad de regeneración del territorio-, reside en que hace evidentes dos realidades ligadas. 

Primero, que el modo de vida característico de los países más ricos del planeta, no puede extenderse al conjunto de sus habitantes. Segundo, que una economía planetaria sostenible exige de esa misma minoría acomodada, a la cual pertenecemos, creámoslo o no, una reducción de sus consumos; y también de su nivel de vida, en la medida en que no pueda compensarse con un aumento equivalente en la eficiencia de los procesos productivos.

 

Según wikipedia: La huella ecológica es un indicador agregado definido como «el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida». Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, consecuentemente, su grado de sostenibilidad.

 

Desde un punto de vista global, se ha estimado en 1,7 hectáreas la biocapacidad del planeta por cada habitante. O sea que si tuviéramos que repartir el terreno productivo de la tierra “a pachas” entre los más de seis mil millones de habitantes del planeta, nos corresponderían 1,7 hectáreas, por barba, para satisfacer todas nuestras necesidades durante un año. 

 

A día de hoy, el consumo medio por habitante y año es de 2,8 hectáreas por barba, por lo que, a nivel global, estamos consumiendo más recursos y generando más residuos de los que el planeta puede generar y admitir.

 

En 2005 nuestra huella ecológica era de 6,4. O sea cada españolito precisa de 6,4 hectáreas para producir y asimilar todo lo que consumimos y generamos. Si tenemos en cuenta que la “capacidad de carga” de nuestro territorio, la “biocapacidad” de la que hablamos antes, es de 2´43, entonces resulta que tenemos un nivel de insostenibilidad del 263%*.

 

Os acordáis de los Ilegales, me va y me viene todo el rato aquello de: Soy un macarra, soy un hortera, voy a toda hostia por la carretera…

 

Madrileños, Canarios y Valencianos somos los más. Si nos pusiéramos “farrucos” y quisiéramos universalizar el estilo Madrileño, precisaríamos una Tierra casi veintes veces más gorda que la que tenemos.

 

Madrid consume recursos y genera contaminación por 19,9 veces la biocapacidad de su territorio. Canarias 10,4 y Comunidad Valenciana 7,2; mención especial se merecen Ceuta (41,9) y Melilla (38,7). Esto se debe en gran medida a que se trata de territorios fuertemente urbanizados. 

 

 

Oye tu, tu que me miras ¿es que quieres servirme de comida?…

 

Si miramos para otra parte para que se nos pase el sofocón, encontraremos que EEUU con 9,7, Japón con 4,7 y la media Europea 4,7 se sitúan muy por encima de nuestro 2,6 de nivel de insostenibilidad, que debemos agradecer a comunidades como Castilla y León (0,7) Castilla-La Mancha (0,8) y Extremadura (0,8) que poseen biocapacidad excedentaria. 

 

¿A alguien se le ha ocurrido que quizás deberíamos pagar un canon a estas comunidades.? Un canon que reconociera, retribuyera y fomentara esta labor premiándola o primándola -no se- económicamente. ¿A alguien se la he ocurrido que quizás este criterio debería aplicarse también por parte de los países desarrollados a la hora de repartir ayudas a países del tercer mundo, y en vías de desarrollo? retribuir a aquellos países cuya biocapacidad sea excedentaria. 

 

Bueno, parece que ya disponemos de una herramienta que nos permite conocer nuestro impacto ecológico; lo curioso, y lo irritante, de la huella ecológica es que cualquiera de nosotros mismo puede medir su impacto personal y tomar medidas, ya no hay vuelta atrás.

 

En la web hay muchas páginas donde puedes medir tu huella ecológica, de forma más o menos rigurosa. Posiblemente la más difundida, y facilona, es la de “ecological footprint quiz” de Redefining Progress y que se encuentra en www.earthday.net. Aunque nosotros, como más rigurosa, te recomendamos la de Fundación Vida Sostenible: www.vidasostenible.org 

 

*”La huella ecológica como elemento de valoración integrada de la sostenibilidad del desarrollo” Informe presentado recientemente por Antonio Serrano, secretario general para el Territorio y la Biodiversidad, y que la Fundación Biodiversidad ha prometido a ofrecer desde su web a partir del próximo día 29. 

 

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Una Respuesta a “DEJANDO HUELLA”

  1. nena Dice:

    ole, ole y ole

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