
Como conté en mi anterior post “1118 personas inscritas…”, soy un trabajador autónomo desde hace años, y no por gusto. Una de las cosas que permite el teletrabajo es precisamente el mantener a los trabajadores lejos de la empresa, en tierra de nadie. Un Juan sin tierra, vamos, aunque a mi me guste decir -y en mi mundillo laboral nos llaman así- que soy un freelance. Los autónomos estamos en tierra de nadie, somos asalariados sin sueldo y empresarios sin empresa. Esta doble condición de empresario/trabajador hace que veamos las cosas de una manera diferente.
Uno se acostumbra -no hay mas remedio- a no saber cuanto vas a cobrar a fin de mes -si este mes cobras, claro-. Lo que al principio es una incertidumbre malsana con lo años se convierte en un mal menor. Mes a mes y año a año vas saliendo adelante, con lo que te acostumbras a convivir con ello. Con el tiempo incluso te das cuenta que -salvo esa incertidumbre continua- incluso ganas mas de media que como asalariado por el mismo trabajo. Aprendes que tu sueldo no es fijo, sino que es una media de todos los meses del año. Unos meses cobras mucho y otros poco. Depende del volumen de trabajo y la capacidad para resolverlo y facturar.
Estos vaivenes laborales -ahora mucho trabajo, ahora poco- te llevan a veces a la necesidad de pedir ayuda. Con los años me he hecho con un buen equipo de “freelance” con los que colaboro siempre que puedo. Nos damos trabajo mutuamente de manera que podemos asumir proyectos mucho mayores. Es una estrategia de simbiosis entre iguales que salvo raras excepciones me ha funcionado muy bien. Pero a veces, para determinados proyectos, sobre todo si se van a extender demasiado en el tiempo, el “método simbiótico” no sirve y necesitas contratar a alguien que te eche un cable.
Si resulta complicado buscar trabajo como autónomo, hacer de empresario y contratar a alguien tampoco es fácil. Tienes una sensación extraña, como cuando te pones un traje que no es tuyo y que además no es de tu talla. Recuerdas todas las veces que has estado “enfrente” esperando el “benedicto” del empleador. Por eso siempre que he tenido que contratar a alguien he intentado ser lo más “justo e imparcial” y hacer la selección como me hubiera gustado que me la hicieran a mi cuando he buscado trabajo.
Lo primero es tirar de contactos para cubrir el puesto. Preguntas a amigos y compañeros, les cuentas lo que buscas, a ver si surge alguien “recomendado”. Claro, es un contrato temporal, y el proyecto tampoco da para grandes sueldos. En seguida te das cuenta que esa vía no es la más adecuada, y que parece poca cosa el trabajo que estás ofreciendo como para un “recomendado”.
Bueno, para evitar males mayores en el entorno inmediato decido utilizar un portal laboral en internet lider en su sector. Estoy habituado a usarlos como candidato, pero no lo había hecho nunca como empleador. Me registro como empresa y empiezo con pies de plomo.
Lo primero, el presupuesto. No me puedo gastar demasiado y lo que me gaste lo tengo que descontar del presupuesto disponible. Menos mal que soy “micropyme” (hasta 9 trabajadores, sin delegaciones, y sin pertenecer a ningún grupo o multinacional) pienso nada mas ver las tarifas. Poner una oferta 60 días cuesta de 100 € para arriba, dependiendo de la provincia. Menos mal que no estoy en Madrid o Barcelona porque cuesta hasta un 60% mas. Si para evitar avalanchas quieres ocultar la identidad de la empresa toca soltar 90 € adicionales. Encuentro una oferta para mi provincia en 75 €.
Como opción puedo buscar yo directamente en sus bases de datos y acceder a lo que llaman curriculum abreviados. Lo de abreviado es porque faltan los datos de contacto no porque sean mas cortos. Se oculta parte de la información del candidato como el nombre, apellidos, dirección, última empresa donde ha trabajado, los centros donde ha estudiado y cosas así.
Los curriculos abreviados son interminables, y la mayor parte de la información está duplicada, aparece en el curriculum automático y en el curriculum de texto. Incluso encuentro datos en el CV de texto que se habían ocultado en el automático.
Encuentro varios que podrían ser válidos. Si los quieres completos hay que pagar (coño, si los
he tenido que buscar yo). Se pagan por packs en múltiplos de 5. Entre 25 y 35 € unidad dependiendo el número. Mínimo 5. Y tienes el riesgo de que si el CV completo te convence, cuando contactes con el candidato te salga por peteneras ante la sorpresa. Creo que sale mas barato y es mas seguro poner una oferta que comprar CVs.
Me decanto por la opción gratuita. Anuncio con 7 días de vigencia gratis. En 7 días seguramente habrán suficientes candidatos para poder hacer una buena selección. Solo está disponible para micropymes con un máximo de 2 al año. Miro la letra pequeña, solo anuncios en mi provincia, sin preguntas, sin filtros, sin carpetas, sin impresión de múltiples cvs y con un retraso de 24 h para consultarlos.
Bueno, es gratis, menos es nada. Vamos a meter el anuncio a ver que pasa. Lo redacto con cuidado. Es obligatorio poner el tipo de contrato y el salario. Mínimo 300 caracteres para describir el puesto.
Primer problema, las categorías. Hay que “categorizar” la oferta. No encuentro la mía, no está. Busco alguna que me sirva, quizás mas adelante pueda afinar mas. La subcategoria tampoco da en el clavo. Pongo la que mas se acerca. Menos mal que en la descripción y el nombre del puesto puedo poner lo que quiera. Afino la tecla para no cagarla. Introduzco detalladamente los requisitos mínimos y deseados. Termino de completar el tipo de contrato, el salario y algún que otro dato. Le doy a publicar oferta.
La página que está buscando no está disponible. Alarma, llevo casi una hora con esto de la oferta y parece que lo he perdido todo. Le doy “patrás”, ¡Uf, los datos están!. Vuelvo a intentarlo. Le vuelvo a dar a publicar oferta. Bien, se ha publicado correctamente. Un momento, algo va mal, tengo de alta 2 ofertas iguales y simultáneas. He gastado los dos anuncios gratuitos de golpe. Yo que pensaba repetir el anuncio una semana después. Bueno, total, son gratis los dos.
Ahora toca esperar 24 horas para ver los primeros CVs. A vosotros un poco mas porque esta historia se está alargando y la dejo para el próximo post “28 días después“.
Miguel
Etiquetas: autónomos, competencia, Empresas, freelance, Juan sin tierra, PerrosViejos, portales de empleo, selección de personal, trabajadores con experiencia





17 dEurope/Berlin Octubre dEurope/Berlinl 2007 a las 13:22
Acabo de alucinar con el negocio IMPRESIONANTE de la venta de curriculums
Después de lo mal que me quedó cuando lo vi, es un consuelo saber q vale mínimo 25 euros.
9 dEurope/Berlin Diciembre dEurope/Berlinl 2007 a las 18:59
[…] Esta doble condición de empresario/trabajador hace que veamos las cosas de una manera diferente. (seguir leyendo) Archivado en: autónomos contratación "portales de […]
10 dEurope/Berlin Diciembre dEurope/Berlinl 2007 a las 01:13
Me parece alucinante lo que cuentas. Yo he utilizado páginas de ese tipo para encontrar trabajo, y la verdad es que nunca he tenido éxito, y eso que mi C.V. es estupendo.
Se obtienen mejores resultados con el Segundamano, escrito o en internet.
Por otra parte, entiendo que te consideres como Juan sin tierra, pero también tienes ventajas: no necesitas desplazarte al lugar de trabajo, no necesitas fichar al entrar o salir, no tienes compañeros/as indeseables, en fin, ventajas, haberlas “hailas”.
Deseo que encuentres pronto lo que necesitas.
Un abrazo,
Carmen