Oct 03

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En Perrosviejos aspiramos a ser una manada, un cardumen o una bandada; no un rebaño. 

Es curioso, nos educan como individuos; como individuos nos formamos; incluso “nos suben el sueldo” por méritos propios; y sin embargo, los científicos se empeñan en recalcarnos que es el funcionamiento colectivo el que mejores resultados arroja.  

Así pues, urge saber que es “colectivo, equipo, comunidad, sistema”… a bote pronto, podemos decir que se trata de un equilibrio entre las metas que se persiguen en conjunto y las que cada quisque se propone, pero además habría que hurgar en conceptos como la cooperación, la competencia, los conflictos y las negociaciones entre sus miembros.

 

Todo comenzó con alguien observando a una hormiga. Resulta que, una a una, son bastante torpes, indecisas y lelas;… Toda una sorpresa; si cuando se trata de decidir qué hacer, la mayoría no tiene ni idea, cómo es posible que, como colonia, respondan con rapidez y eficacia a las fluctuaciones y modificaciones de su entorno.

 

¿Cómo se combinan las acciones simples de los individuos para formar el comportamiento complejo y eficiente del grupo?… A esto quiere responder, entre otras, “la teoría de los enjambres” y un amplio reportaje de Peter Miller en la edición española de National Geographic, en el pasado mes de julio, da algunos apuntes importantes sobre la misma. 

 

“En biología, si consideras grupos muy numerosos, hay pocos ejemplos con un agente central. Todo está muy distribuido: los individuos no hablan entre sí. Actúan partiendo de la información local. Y todos son anónimos”. Vijay Kumar

 

Una de las claves es: “no hay nadie al mando”; que una colonia funciona perfectamente sin que haya nadie que la dirija. 

 

Otra cuestión que nos deja perplejos, y más conforme nos sabemos más individualistas, es que “las habilidades y conocimientos de cada miembro no sirven de nada si no comparten información referente a la tarea común”. O sea, que el grupo se muestra más eficiente cuando todos conocen el objetivo, aún cuando esta información no sea precisa para poder desempeñar la tarea: imagina que tu misión fuera únicamente hacer una fogata en la orilla de la playa todas las noches, ¿la harías mejor si supieras que con la luz de esa fogata los pescadores podrían orientarse para llegar a casa?. (He conocido a unos cuantos ejecutivos que exhibían el manual de identidad corporativa como si fuera un símbolo de su status en la empresa, distribuían su información con tales muestras de cicatería, “es información sensible de la empresa, ya sabes”, que acababa siendo un gran despropósito; eso si, tu podías lanzar a esos ejecutivos en paracaídas en pleno Mato Grosso y ellos eran capaces de reconstruirte el logotipo, a pies juntillas, a partir del diagrama de la retícula.) 

 

A falta de “prohombres” la colonia depende de innumerables interacciones entre sus miembros, cada uno de los cuales actúa siguiendo unas pautas sencillas y en función de la información que obtiene en su entorno más inmediato. Porque esa es otra, cuando es un sistema cerrado, cuando no interactúa con su entorno, termina degradado, degenerado y desintegrado. Estas interacciones con el entorno son pura “energía” que debe ser destinada a mantener y mejorar el sistema; o sea los fines propios y los del grupo.

 

 

Antes de que se extingan,

 

¿Seríamos capaces de aprender de las abejas cómo superar las diferencias de opinión individuales?. Resulta que una vez que una colmena ha decidido situarse en un punto, este ya no se abandona nunca, por lo que es muy importante tomar una decisión correcta. Thomas Seeley -Universidad de Cornell- estudió la capacidad de las abejas para tomar buenas decisiones. Con poblaciones de hasta 50.000 obreras, las abejas han desarrollado formas de superar las diferencias de opinión individual y hacer lo mejor para la colonia. 

 

Así pues, Seeley desarrolló un experimento para saber como eligen un nuevo hogar. Cuando la colmena esta superpoblada, la colonia se divide en dos; la reina, varios zánganos y aproximadamente la mitad de las obreras, vuelan un pequeño trecho y se apiñan en una rama aguardando; mientras, unas cuantas abejas salen en busca de un nuevo establecimiento. El sitio ideal para hacer una colmena es un buen hueco a suficiente distancia del suelo, con una pequeña entrada orientada al sur y mucho espacio dentro para los panales, la miel, las larvas, etc. 

 

En el experimento, Seeley liberaba varios enjambres en una pequeña isla en la que debían localizar cinco cajas nido que él había distribuido previamente; cuatro de las cajas apenas tenían espacio o estaban mal orientadas y solo una de ellas reunía todos los requisitos para convertirse en la nueva colmena. Las cinco cajas recibieron la visita de las exploradoras. De regreso al enjambre, todas ejecutaban una “danza característica” que indicaba donde se encontraba la caja que habían descubierto y que animaba a otras exploradoras a ir a echar un vistazo. La fuerza de cada bailoteo reflejaba el entusiasmo de la exploradora por su hallazgo. Al cabo de un rato, se veían más y más exploradoras bailongas, unas a favor de un sitio, otras a favor de otro y una pequeña nube de abejas zumbaba alrededor de cada caja. 

 

Curiosamente la decisión final no se tomaba en el enjambre, sino en las cajas, donde el numero de exploradoras iba en aumento. Cuando podía verse cerca de la entrada de una de las cajas, un grupo de 15 exploradoras, las abejas, allí presentes, sentían que se había llegado a un acuerdo, regresaban al enjambre con la noticia y se dispersaban entre el grupo señalando que había llegado el momento de la mudanza. 

 

 

¿Cuáles son, pues, las reglas de las abejas para tomar decisiones?

 

Buscar diversas opciones –identificar todas las posibilidades-, animar la libre competencia entre ideas –debatir todas las ideas- y utilizar mecanismos eficaces para afinar la elección – ¿voto secreto?-. El grupo dispone así de tiempo para que surjan las mejores ideas y para que estas sean las elegidas. 

 

Un grupo es inteligente si sus miembros son diversos e independientes, y utilizan un mecanismo como el voto o la subasta para alcanzar una decisión colectiva. James Surowiecki.

 

La Sincronía o la coordinación de movimientos, otro rasgo de la inteligencia de enjambre. Para adaptarse y reaccionar rápidamente frente a lo inesperado la receta del “grupo inteligente” es: 1) no andar “pegados”  2) no alejarse y  3) avanzar en el mismo sentido. 

 

¿Control descentralizado? y tanto; como que hay tantos controladores como miembros; respuesta a la información procedente de nuestro entorno más cercano y reglas sencillas, se combinan y dan como resultado una ingeniosa estrategia de autoorganización para hacer frente a entornos complejos.

 

Una estrategia de éxito: la cooperación. La Web posibilita como nunca la inteligencia colectiva, gracias a ella un gran numero de personas pueden “pensar juntas” y “en modos” y “maneras” inimaginables hace décadas. Las multitudes son sabias, y en perrosviejos aspiramos a ser sabios y a ser multitud, cuando sus miembros actúan de forma responsable y toman sus propias decisiones confiando en que el resto cumpla con su parte y haga lo propio. En fin, amigotes, que al fin y al cabo, son nuestras acciones personales las que cuentan, para cada uno de nosotros y para el conjunto.

 

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Etiquetas: beibibumers, cambi, colectivo, inteligencia de enjambres, Peep, Redacción, trabajadores con experiencia

2 Respuestas a “EL HORMIGUEO”

  1. PerrosViejos. Hay un trabajo mejor : EL HORMIGUEO Dice:

    […] se empeñan en recalcarnos que es el funcionamiento colectivo el que mejores resultados arroja. (seguir leyendo) Archivado en: "cambio generacional" "baby boom" opinión […]

  2. SE BUSCAN PROFESIONALES CON TALENTO - Perrosviejos Dice:

    […] no andar pegados y avanzar en la misma dirección es una estrategia sencilla y efectiva de la inteligencia de enjambres. La cooperación y la auto-organización como claves para hacer frente a entornos […]

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