
Jose Dezkiziado, canario, 41 años, de profesión periodista, desgraciadamente, desde hace 19 años. Hice la carrera de Periodismo en la Complutense de Madrid y allí me decían todos los profesores que había acertado, que ésa era la profesión ideal para quienes queremos contar la verdad. Sin embargo, incluso antes de terminar la carrera y cuando hacía prácticas de verano, ya me dí cuenta de que todo era mentira, como bien dice Manu Chao en una de sus primeras canciones en solitario.
En uno de mis primeros trabajos para un periódico el director me dijo que hiciera un artículo contra un político porque el tío mentía más que el carajo, y yo lo hice, pero al día siguiente el político llamó al director, que tenía el despacho abierto junto a mi mesa, y oí claramente a mi supuesto director y defensor diciendo “no te preocupes, ya sé que se ha pasado, pero este pibe está sólo de prácticas, en un par de meses está en la calle otra vez”.
Aún así, creí que era sólo un caso concreto, una excepción, y que en el periodismo se podía contar la verdad.
Nada más acabar la carrera empecé a trabajar en la COPE, y ahí pasó lo mismo, te podías meter con quien quieras, menos con la Iglesia, los curas, las monjas, y con las grandes empresas y multinacionales porque todas ponen publicidad en todos los medios de comunicación.
De esa radio pasé a trabajar en una agencia de noticias, Ideapress, durante siete años, y en esa empresa su director me dijo que “tranquilo, aquí no tendrás freno para escribir la verdad sobre nada”, pero a los pocos meses ya me estaba llamando porque un empresario muy importante se había quejado de mis artículos, y poco después, el director me paró también una información sobre gastos irregulares en un cuartel del ejército.
Me contrató entonces la nueva TV Canaria y ahí aguanté sólo 5 de los 6 meses de contrato, y es que en realidad la empresa es del Grupo Prisa, y claro, ahí no se manipula, no, ahí se cobra por manipular, y encima menos de lo prometido.
Me llamaron de un periódico, el Canarias 7, y más de lo mismo, había que hacer artículos para los amiguitos empresarios y políticos y hasta te obligaban a cambiar los titulares si no les gustaban a los directivos del medio. En esta empresa aguanté sólo 3 de los 6 meses de contrato.
Entré a trabajar entonces por dos años en una empresa de comunicación, eventos y marketing, y ahí hice, entre otras cosas, trabajos de gabinete de prensa del aeropuerto de Gran Canaria y de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias. Esos trabajos fueron los peores de mi vida porque fui consciente más si cabe de cómo se manipula la información desde instituciones oficiales, y además con un descaro impresionante. Total, que me cansé de tanta mentira seguida y pensé que lo mío era hacer monólogos de comedia para denunciar la manipulación de los medios de información.
Se lo dije a mi madre, y ella me dijo que me lo pensara porque “Jose, ahora cobras más que nunca, trabajas mucho menos y encima ya tienes un nombre y una trayectoria profesional de periodista, y eres el único de mis 7 hijos que ha estudiado una carrera de 5 años y el único que ha encontrado trabajo en lo que le gusta”. Le respondí a mi madre que “el problema es que el periodismo no me da nada, no es nada de lo que yo pensaba cuando lo estudié, y mamá, no tengo nada en el corazón ni en el cerebro que me haga feliz de esta profesión”. Ella, enfadada, me dijo “tú lo que eres es un desquiciado”, y ahí ví la luz, mi nombre profesional como monologuista ya estaba claro, “El Dezkiziado”.
Me contrató la Paramount Comedy TV y cual fue mi sorpresa cuando me dijeron que ahí tampoco, que tenía que quitar de mi texto las verdades sobre la Casa Real, Aznar, los ministros de Interior y muchas otras cosas más. Me dediqué entonces a hacer monólogos de comedia donde me dejaban, es decir, bares, casas okupa, cafés teatros y centros alternativos, pero no ganaba para vivir, así que volví a Canarias y trabajé de nuevo para agencias de prensa, ACN e Ideapress, durante los últimos cuatro años.
Ahora, sé de lo que vivo, de contar como periodista sólo lo que otros me permiten que cuente, pero al mismo tiempo sigo haciendo por otro lado mis monólogos para contarles a quienes me quieran escuchar en público parte de la verdad del mundo que nos rodea.
Es como hacer una terapia para cualquier periodista, y es que si no te dejan contar la verdad y tragas mucha mierda de ruedas de prensa a diario, no hay nada mejor que descargar con la verdad en clave de monólogo de comedia de vez en cuando para al menos sentirte un poco realizado en lo que se supone que es el principio máximo del periodismo: transmitir la verdad a la opinión pública.

El dezkiziado





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