Sep 12

 

Y llegan los 40, y yo tan feliz; la familia, un montón de amigos, todos triunfando, buen trabajo y además me siento con un montón de energía para, seguir ganando dinero para la  multinacional en la que trabajo y conseguir mi puesto en el comité de dirección local, para el que creo estoy preparado desde hace tiempo. 

Y no se por que, las cosas empiezan a torcerse, primero,  la empresa “ te promociona” a un puesto que no te gusta tanto como lo que estas haciendo actualmente, pero en el cual eres imprescindible para el futuro de la empresa, eso si ni incremento de sueldo ni de categoría.  

Y además durante ese tiempo, te das cuenta  que la vida con tu pareja, no funciona y ¿ahora como manejo esto?, yo que lo se manejar casi todo, ¡pues como se hacen estas cosas!,  afrontamos el problema y  al final me tengo que ir de casa. 

Pero bueno aparece una nueva oportunidad profesional (es lo que tienen las multinacionales, casi siempre tienes alguna nueva oportunidad, hasta determinada edad), grandes expectativas, contacto internacional, estructura un poco obsoleta (quien mas y quien menos lleva veinte años en el departamento) y yo de nuevo con mucha ilusión. 

Durante un año y medio me paso el tiempo sustituyendo a personas que están de baja y  ausencias  en mi equipo, además nos introducimos en un nuevo mercado y a mi como nuevo me toca encargarme de algunos “marrones” pero con un poco de suerte y algo de trabajo, consigo salir adelante y cierro un par de operaciones con éxito. 

Es el momento de acometer la reestructuración del departamento, ya tengo el equipo al completo y además llega dinero de la central para hacer un ERE (Expediente de Regulación de Empleo), organizo con mi jefe la estrategia, un plan a tres años, eso si habiendo confirmado desde el principio que el y yo seguíamos en nuestros puestos, con gran ilusión y con un gran futuro por delante. 

Además tengo mucha suerte por que conozco a una persona con la que me encuentro muy, muy a gusto, creo que tengo mucho futuro por delante. 

De repente mi jefe se queda fuera de la organización (en menos de una semana) y yo que he sido uno de sus máximos defensores, no tengo claro mi futuro. 

Después de anunciar al nuevo jefe me dicen que no tengo trabajo, pero como el ERE es a nivel nacional, hay una serie de procesos internos y estoy apuntado para ver si puedo encontrar algo. 

Mi primera opción, es, me voy a la calle, tengo cuarenta y dos años un montón de experiencia y un par de proyectos empresariales en marcha ( ya se sabe que en una multinacional tu vida laboral se acaba en torno a los cincuenta, y mas vale prevenir), pero la presión familiar te recomienda que si encuentra algo, te quedes, que se vive bien y que el sueldo no es malo, así nos va bien a todos. 

Y tienen razón, encuentro un puesto para un proyecto temporal, en el cual  estoy durante un año y medio, viajando al extranjero y teniendo nuevas experiencias y de pronto aparece la oportunidad un puesto a mi medida, para mi, sin equipo, pero con autonomía y para demostrar una vez mas si soy capaz de echar el resto. 

Y en esas estoy ahora, con un nuevo proyecto (llevo ya unos cuantos), pero en este tengo la suerte de que me gusta, además me permite estar cerca de los míos y de mis otros proyectos, eso si, con la incertidumbre de cuanto durara esta felicidad. 

He perdido la costumbre de presentarme a un par de selecciones de puestos de trabajo al año (lo deje de hacer hace diez años y ya llevo veinte en mi empresa), creo que era una buena practica, pero cuando todo te va bien, te haces un poco dejado. 

Casi siempre pasa un nuevo tren al que te puedes apuntar, este puede ser uno, y espero que no sea el último, ni para ti ni para mí.

 

Sr. Tele 

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