
Pertenezco a una generación de la que siempre he oído hablar a miembros de otras generaciones. De hecho hasta el nombre es heredado; y viene dado por un fenómeno de “explosión demográfica” ocurrido en los Estados Unidos tras la segunda guerra mundial y repetido con posterioridad en algunos países desarrollados -y el nuestro-. Estas generaciones, las del baby boom, se caracterizan por combinar un gran número de miembros, que cuentan con una elevada esperanza de vida y que disfrutan de un nivel de vida, sin precedentes.
Aquí, algunos nos conocen como la generación de la democracia, de la transición, de la contracultura; la generación pasota. La generación tapón, o generación machaca, por colapsar y dificultar el acceso al mundo laboral de generaciones posteriores. En cualquier caso, somos una generación que vino en las mejores condiciones y sobre la que se ciernen los peores auspicios: tener una vida laboral errática y enfrentarnos a unas pensiones mínimas en nuestra jubilación.
Ciertamente llegamos al mundo en un periodo de bonanza generalizada, fuimos amamantados en una España abundante que se estrenaba como sociedad de consumo y hemos crecido en un ambiente de notable bienestar material, presidido por la Televisión y la Democracia.
Tal vez el hecho de que siempre hablen de ella miembros de otras generaciones sea lo que hace que no me agrade el retrato. ¿Soy inmaduro? -eso explica el que me librara de la crisis de los 40-, es cierto, probé las drogas, y algunas, las más transparentes aún las consumo –somos la primera generación que a los 18 años pudo decir por primera vez que lo que más había hecho, a parte de dormir, era ver la tele-. Cierto, soy un “Soft touch”, pero no advierto en ello ni un gramo de pusilanimidad; No siempre mantengo un perfil de relieve bajo. Es cierto, fui mochilero, y conforme me adentré en el mundo este se fue haciendo pequeño y mi casa más grande. Es cierto, llegue tarde a los ordenadores y a Internet, pero aprendí con los primeros, -es curioso el tema del ordenador e Internet, en nuestra quinta están los más patosos, pero también la mayoría de los pioneros-.
Nunca comprendí muy bien porque se nos tildaba de carne de cañón, o se nos veía como los eternos diletantes, porqué se nos ninguneaba o se nos acusaba de banalidad o de llegar a todo tarde y mal. Muy al contrario que todo eso, siempre he creído que fue nuestra generación la que ha caracterizado la cultura juvenil española; que hemos roto moldes en cada una de las fases por las que hemos pasado.
Creo que entre nuestra generación y la de nuestros padres se produjo una ruptura brutal y sin precedentes. Seguramente nuestros padres hacían lo mismo que sus padres y estos, lo mismo que los suyos. Y sin embargo nosotros nos preparábamos, muy motivados, para desempeñar trabajos, asumir roles y consumir bienes y servicios que aún no existían.
Walkman, peta & tecno pop
Fuimos los primeros en caer enamorados de la moda juvenil, éramos adolescentes y consumistas de marcas y modas. No hacíamos asco a la publicidad y nos molaban las promociones y las rebajas, siempre dispuestos a probar lo último. Fuimos la primera generación abducida por las maquinitas, esos ingenios electrónicos y computerizados.
Pero fuimos también los primeros en gozar de la libertad que otorgó la democracia a nuestro país y promovimos todos los canales alternativos: el comic, el rock y el pop, el tecno, la nueva ola… Sobrevivimos al desencanto y a la generalización del consumo de drogas, un fenómeno sin precedentes en nuestro país. Decidimos pasar de todo y conocer el mundo por nosotros mismos y seguramente fuimos los primeros de la familia en “bajarnos al moro”.
Curiosamente, muchos de nosotros tenemos el honor también de ser el primer miembro familiar con “estudios universitarios”. 1.989 fue el año con el mayor número de plazas universitarias ocupadas de nuestra historia.
Por desgracia, junto a ser una de las generaciones con unos de los mayores índices de formación académica, nos incorporamos al mundo laboral con índices de paro del 20% y un altísimo grado de subempleo y/o de empleo en precario. No es de extrañar que en los 90 destacáramos entre los europeos por sentirnos muy satisfechos y muy insatisfechos a la vez. Nos encontrábamos con una sociedad que, tras habernos mimado y consentido todos los caprichos, nos daba la espalda justo cuando más esperábamos de ella, llegado el momento de “ingresar” en la sociedad adulta, lo más chocante para mi, fue que teniamos cosas que aportar pero nunca pudimos llegar a proponerlas, ocupados como estábamos, en encontrar un hueco en esa difícil tesitura…
Aprendimos que somos una generación plural a codazos. A codazos aprendimos a reducir exigencias, a restringir expectativas, a contener nuestras necesidades y proyectos … y a luchar duro. Supongo que todo esto nos hizo más hoscos, más neutros, m
ás individualistas –otra coletilla que nos encasquetaban con los walkman-. Y esto hizo que arreciaran las críticas; se nos acusaba de Inmaduros, de Egotistas, de aplazar “sine díe” la cuestión de los hijos: ¿acaso estaba la fiesta como para invitar a alguien?…
La explicación más superficial era también la más socorrida: “preferíamos el gasto inmediato al ahorro y a la familia”. Coño; y para mi que esto solo podía significar que ha sido a partir de nuestra generación que la mujer se ha sabido igual al hombre y que por eso se ha incorporado plenamente al mundo laboral, aunque fuera a expensas de que aplazáramos los proyectos personales. Tengo muy claro que nuestras hipotecas –al 13,5 de interés- y hoy en muchos casos, ya vencidas, cubrieron los primeros pelotazos; -qué nos van a contar los mileuristas-. Pero sobre todo tengo muy claro que: con nuestro trabajo y con nuestro esfuerzo en todos los segmentos y en todos los sectores, somos artífices, responsables y promotores en gran medida, de ese “milagro de la democracia española” que nos ha llevado a ser una sociedad próspera, avanzada, tolerante y plural.

peep
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4 dEurope/Berlin Noviembre dEurope/Berlinl 2007 a las 18:13
Me parece un retrato generacional excelente. Felicidades
15 dEurope/Berlin Noviembre dEurope/Berlinl 2007 a las 19:47
A mí no me gusta ese retrato que tú haces. No estoy nada orgullosa de mi generación. Nada, nada, nada. Para lo mal que se le presentaron y se le siguen presentando las cosas es bastante mema. Si somos un montón. Si fuésemos un poquito más listos nos uniríamos para algo más que para convertirnos en el sector poblacional de consumidores más deseado y estudiado. ¡Como somos un montón!
Yo también he probado las drogas, probado y, en fin…¡menos mal! Porque muchos de los amigos-as, vecinos-as, conocidos-as ya no están aquí. Y en cuanto a lo de Inmaduros o Diletantes, la típica acusación de la generación anterior a la nuestra…¡Vaya! Ahora se comerán sus acusaciones porque los inmaduros, diletantes, individualistas y pasotas son sus hijos, y meten miedo, la verdad.
15 dEurope/Berlin Noviembre dEurope/Berlinl 2007 a las 21:11
Buzio, somos listos, somos perrosviejos. Acabamos de llegar a la “edad de merecer” no te preocupes, seguro que se va a oír nuestra voz de aqui en adelante.
8 dEurope/Berlin Diciembre dEurope/Berlinl 2007 a las 19:07
[…] que cuentan con una elevada esperanza de vida y que disfrutan de un nivel de vida, sin precedentes. (seguir leyendo) Archivado en: "cambio generacional" "baby boom" opinión […]