Dic 17
Confieso que este año me he despistado. Al parecer, no he estado atenta al bombardeo de la televisión, ni tampoco me he percatado de los insistentes avisos de nuestro gran almacén por antonomasia, el que nos marca a los españolitos el comienzo de las fiestas de guardar y las distintas temporadas. La cuestión es que la Navidad está a la vuelta de la esquina y, en esta ocasión, como se dice vulgarmente, “me ha pillado en bragas”; o sea, que aún no he dedicado ni un minuto de mi tiempo a los preparativos del evento: ni felicitaciones, ni regalos, ni adornos, ni compra extraordinaria de manduca para las celebraciones.







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