
Ya estaban todas las cartas encima de la mesa. 73 candidatos inscritos en la oferta de empleo. Está claro que no me voy a leer 73 curriculums “dobles” y sin carta de presentación. En este momento es evidente la soledad del manager, como diría mi amigo Peep. Me dejé una tanda de 20 para más tarde. Descartados a ojo de buen cubero tras ordenar a los candidatos de diferentes maneras. Me había propuesto ser honesto con todos los candidatos y empiezo haciendo lo que todos.






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